¡La UNQ tiene un nuevo anuario de ciencia!

La pandemia de Covid-19 hizo de 2020 un año muy particular; pero ni el aislamiento, ni la virtualidad ni la incertidumbre nos detuvo. Con barbijo y mucho alcohol en gel, ¡les presentamos el nuevo anuario “La ciencia por otros medios. Vol. 4”! Como en las tres ediciones anteriores, compilamos toda la producción científica de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) en un solo lugar. Se puede leer online en este enlace o descargarlo desde acá.

El resultado final es un producto lleno de información, análisis y hasta buenas noticias. Es que la ciencia y la tecnología desempeñaron durante este tiempo un rol clave, y la UNQ tuvo (y aun tiene) un rol preponderante. Así, dentro de los temas que pueden encontrarse en el Anuario están el diseño –junto a la Universidad Nacional de San Martín– del kit de diagnóstico de infectados “ELA-CHEMSTRIP”; el procesamiento de muestras en la Plataforma de Servicios Biotecnológicos; los análisis de aguas residuales y de aire con el propósito de evidenciar la presencia del virus en material particulado; la participación en ensayos clínicos con drogas que, según se creía en primera instancia, podrían ser de utilidad para el tratamiento de enfermos, como la ivermectina; los desarrollos y la puesta en marcha de un test de serología (para detección de anticuerpos); y la asesoría a gobiernos nacional, provinciales y municipales.

Esto es el resultado de que muchos de los investigadores de nuestra casa relegaron sus propias líneas de trabajo y se focalizaron en combatir la pandemia. Pero también tuvimos investigadores que continuaron con lo que ya es norma: se destacaron a nivel internacional, a partir de participaciones decisivas en trabajos y revistas de renombre, como lo son Science y Nature.

De todas formas, hay que ser justos: no fueron solo los científicos quienes ubicaron el nombre de nuestra casa bien alto. Más bien, cuando las papas quemaron –porque las papas realmente quemaron– fue toda la Institución la que se puso a disposición del territorio. De hecho, algunas de las aulas en donde nuestros docentes suelen impartir clases se convirtieron en un centro de aislamiento sanitario para los pacientes leves de Covid; la Escuela Secundaria Técnica prestó su cocina para que los vecinos de la zona pudieran recibir raciones diarias de comida; y, como si fuera poco, las clases comenzaron, dentro de la emergencia pedagógica, en tiempo y forma mediante una plataforma virtual que procuró que nadie perdiera su cuatrimestre. Los extensionistas asistieron a adultos mayores de la comunidad para que no se quedaran solos; la gente de Enfermería vacunó contra la gripe a aquellos trabajadores de la UNQ que se consideraban esenciales y debían seguir asistiendo a la Institución. Incluso, luego de una primera etapa de reacomodamiento, áreas como Posgrado y la Secretaría de Administración siguieron funcionando, a partir de la virtualización de la mayor parte de sus tareas. Fue tan relevante lo que hicieron nuestros actores institucionales que decidimos reforzar la sección “Nuestra mirada”.

A pesar de la enorme diversidad de temas cubiertos, en todos los casos, La ciencia por otros medios dijo presente. Y hoy presentamos en sociedad el cuarto volumen de una colección que no tiene techo, un material de acceso libre y gratuito promovido desde el Programa de comunicación pública de la ciencia, que funciona en conjunto con la Dirección de Prensa y Comunicación Institucional de la UNQ.

Este 2020 advertimos, más que nunca, que la ciencia es cultura y que una Universidad como la nuestra –a partir de sus científicos pero también mediante los esfuerzos de toda la comunidad– cumple un rol decisivo para el territorio. Nuestra Institución es una casa de puertas abiertas en que los conocimientos se construyen desde el barro. Eso queremos y eso contamos: una ciencia embarrada porque, paradójicamente, cuanto más se embarra, más reluce.

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