Actualizarse o perecer: un nuevo proyecto en busca de soluciones innovadoras

“La Universidad en la Era Digital. Aportes para la transformación de procesos educativos, de investigación y de gestión universitaria” es el nombre que lleva uno de los cinco proyectos que obtuvo el subsidio “Promoción de la Investigación en Temas Estratégicos Institucionales” (PITEI). Recibirá un monto anual de 300 mil pesos y tendrá el objetivo, en los próximos cuatro años, de diseñar productos innovadores que ayuden a resolver demandas institucionales concretas.

Así lo expresa Germán Reynolds, referente del equipo: “La principal destinataria de nuestro proyecto es la Universidad. El grupo está compuesto por personas de diferentes ámbitos pero, en su gran mayoría, desempeñan tareas de gestión. Tenemos especialistas de las distintas carreras y también incorporamos informáticos del Personal Administrativo y de Servicios. Contamos con una muy buena percepción acerca de las demandas que aquí se producen, ya sea en investigación, educación, así como también en la propia gestión”, describe. Bajo esta premisa, continúa,“crearemos un laboratorio de concepto abierto, que sea capaz de relacionarse con los otros proyectos PITEI que abordan temas como Big Data e Inteligencia Artificial. Lo concebimos como un espacio de exploración, discusión e intercambio de ideas. El desafío es proponer líneas de acción y estar atentos a los requerimientos que vayan surgiendo”, apunta.

Ahora bien, ¿a qué se refiere con la puesta en funcionamiento de un laboratorio? Con la emergencia de nuevas tecnologías de información y comunicación, y atravesados por los procesos de digitalización, las nuevas generaciones marcan el pulso y emergen necesidades que en el pasado apenas podían cranearse. Desde esta perspectiva, el equipo comandado por Reynolds trabajará en el desarrollo de productos tecnológicos específicos que buscarán actualizar la dinámica interna de la lógica institucional. Tableros de control, paneles estadísticos, credenciales académicas digitales, aplicaciones y nuevas plataformas de soporte y gestión representan algunas de las novedades que se vienen.

“Tenemos el antecedente de nuestro trabajo con el portal de transparencia de la Universidad y vemos que la potencialidad de los datos es muy grande. Diseñaremos un tablero de control en el cual se cruzará información para mejorar los procesos de toma de decisiones estratégicas de nuestras autoridades”, advierte. Por ejemplo, en este caso, sería posible correlacionar datos censales de los estudiantes (perfiles socioeconómicos, condición laboral, proveniencia y ubicación geográfica) con el desempeño académico y así comprender las causas de los incrementos o las disminuciones de los niveles de deserción. Ello, a su vez, permitiría ajustar políticas de becas con características puntuales y adaptadas al contexto. Además, mediante las ventajas que proporcionan los avances en el área de internet de las cosas, se podrían elaborar planes de prevención: “Cuando los estudiantes se ausentan de manera recurrente, los docentes tendrían herramientas para generar alertas tempranas y advertir la situación”, detalla.

Si las realidades se modifican, las herramientas para interpretarla deben hacer lo propio. Hay necesidades de comunicación con los alumnos que antes no existían. Hacia allá marchan las propuestas relacionadas con la aplicación “Mi UNQ estudiantes” y las credenciales académicas (diseñadas a partir de tecnología blockchain). “En las próximas semanas lanzaremos una encuesta para conocer qué tipos de soluciones y servicios esperarían de una app. Imaginamos que acceder a la foja, inscripciones, comunicaciones importantes, exámenes y avisos por ausencia de docentes son las que más les preocupan, pero puede haber más”, subraya.

A diferencia de lo que habitualmente sucede con los trabajos de investigación, los subsidios PITEI fueron creados para cumplir con una pauta singular: mejorar la cotidianidad universitaria y su relación con la sociedad. De esta manera lo comprende Reynolds, cuando plantea que “la ventaja es que propone un espacio formidable para que las investigaciones no queden enclaustradas en papers y congresos. Las ideas y respuestas que teníamos ahora cuentan con un lugar asignado para cambiar una pequeña porción de la realidad y ello resulta gratificante porque, más temprano que tarde, impactará en el territorio”, concluye.

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