El Big Data, un fenómeno que merece ser investigado (y aprovechado)

“Comunicación Digital y Big Data. El caso de la Editorial de la Universidad Nacional de Quilmes” es la última de las propuestas que recibió el subsidio de “Promoción de la Investigación en Temas Estratégicos Institucionales” (PITEI) y que aquí presentamos. El título es rimbombante y genera buenas expectativas en la comunidad educativa. Sin embargo, ¿qué es el Big Data? A continuación, Raúl Di Tomaso, secretario de Extensión Universitaria, sociólogo y director del proyecto, explica en qué consisten sus principales características.

Como nunca, las personas tenemos un montón de información disponible y ello nos entusiasma pero también nos obnubila. Por un lado, el futuro se aproxima como un auténtico paraíso; lo que antes valía horas de bibliotecas hoy se resuelve en cuestión de segundos. Sin embargo, tanta potencia tecnológica tiene su reverso: accedemos a muchos datos pero a cambio dejamos los nuestros. Cuando colocamos una dirección en el GPS, enviamos un correo o cenamos con amigos en algún bar, imprimimos nuestras huellas en el ciberespacio. Nos tornamos geolocalizables aunque nadie nos busque y nos volvemos predecibles aunque poca gente aprecie nuestra intimidad. La era global es así, nos bambolea entre el confort y el pánico, en cualquier tiempo y sin importar el lugar. En los intersticios, se teje una gran transformación cultural que sabemos que existe pero todavía no somos capaces de poner en palabras.

De hecho, el problema radica justo allí. “La ciencia de datos y las técnicas de aprendizaje automático (Machine Learning) irrumpieron a un ritmo casi desenfrenado en las universidades y, en muchos casos, nuestras instituciones no han hallado las capacidades para aprovechar sus ventajas”, admite Di Tomaso. Por ello, “el interés radica en desarrollar aplicaciones sobre la base de esas tecnologías que sirvan para la Editorial y, en el futuro, puedan proyectarse hacia todas las áreas”, explica.

Sucede que la Editorial acaba de renovar su portal y el proyecto tendrá el propósito de “modelizar la información recibida proveniente de los usuarios”, mediante la creación de algoritmos. Así, con procedimientos similares a los que emplean las empresas de publicidades o los propios partidos políticos durante sus campañas, los nuevos esquemas de comunicación supondrán la emisión de mensajes teledirigidos y que satisfagan las expectativas de un público con gustos cada vez más diversificados. “Apuntaremos a segmentar los datos, construir indicadores, clasificar y hacer microclusters (microsegmentación) para elaborar mensajes diferenciados orientados a grupos con necesidades puntuales”, propone el Director del proyecto. No obstante, consciente de esta situación que ubica a la tecnología como un arma de doble filo, alerta: “Debemos desarrollar protocolos del buen uso, porque sabemos bien que la información disponible suele utilizarse con fines de lucro (publicidades) y también con objetivos políticos y partidarios (elecciones). Nosotros, en cambio, respondemos a una universidad pública, tenemos responsabilidades muy importantes con nuestra comunidad”.

A mediano plazo, la meta será que el empleo exitoso de estas tecnologías en el sitio de la Editorial logre extenderse hacia otras áreas. “Desde una perspectiva general, también permitirá a la Universidad apropiarse de conocimientos vinculados a la producción y recepción de información. Esperamos que nos sirva a los docentes que dictamos materias para actualizar nuestros programas y saberes sobre técnicas y tecnologías que están en boga y marcan el pulso de la socialización contemporánea”, comenta.

La gran ventaja de los PITEI es que benefician a proyectos estratégicos en tecnologías de vanguardia. La Universidad, en este marco, intenta recuperar una tradición que, desde el punto de vista de Di Tomaso, marcó el pulso de sus actividades desde su fundación. “Cuando muchos de nosotros ni siquiera sabíamos lo que era un e-mail, la UNQ ya se consolidaba como la primera institución de educación virtual en Argentina y una de las pioneras en Latinoamérica”, señala. Y concluye: “Lo mismo sucedió con carreras como Biotecnología y Automatización y Control, que inauguraban temas de vanguardia a nivel mundial. En los 90 se creaban carreras para un país que todavía no existía. Estos subsidios continúan esta lógica y la comunidad se reúne para poder diseñar productos concretos”.

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