Viaje al corazón de Apolo

El 20 de julio de 1969 grabamos, junto a la huella de Neil Armstrong, la conquista de uno de los anhelos más antiguos de la humanidad, llegar a la Luna. A 50 años de ese relato épico, el documental “Misión control: los héroes olvidados de Apolo” (David Fairhead, 2017), revive los pasos previos al alunizaje y pone en foco el oficio y el cerebro de diecisiete hombres que comandaron, dirigieron e hicieron posible, desde la Tierra, ese gran y controvertido paso de la humanidad.

Disponible en la plataforma “N”, la pieza audiovisual derriba el mito prometeico centrado en un astronauta y revela, con testimonios dramáticos, la magnitud y pluralidad de decisiones que se tomaron desde el control de la misión. Pero también deja que asomen las preguntas por el nivel de riesgos y controversias ligados al Apolo.

El material de archivo ofrece, sino respuestas, recorridos en dos sentidos. De un lado, la vertiginosidad del proyecto norteamericano por superar los avances de la Unión Soviética en la carrera espacial dentro del contexto de la Guerra Fría. Nunca antes se había intentado nada igual y la ciencia permitía soñar con lo imposible. Del otro lado, la NASA encontraría su propio límite. Los hombres elegidos, en su mayoría científicos, técnicos e ingenieros, no contaban en aquel momento con la formación, la tecnología, ni la experiencia acordes a las dimensiones del proyecto. Durante las pruebas terrestres del Apolo I, el módulo se incendió provocando la muerte de sus tres tripulantes. Con el tiempo y tomando distancia, el equipo pudo analizar cuáles fueron las causas del desperfecto y qué debían hacer para solucionarlo. El resto es historia.

Julio Verne, quien imaginó los viajes más extraordinarios en sus libros, asumió que la ciencia estaba hecha de errores pero de errores útiles de cometer “pues poco a poco, conducen a la verdad”. Es así como hoy miles de satélites recorren, en este mismísimo instante, algún lugar del espacio. De hecho, todo viaje de conocimiento es un viaje permanente.

Mirando el largometraje de Fairhead, no podemos hablar de una utilidad o una verdad, sino de múltiples verdades e intereses peligrosos que llevaron a la humanidad a lo “más alto” y de ninguna manera nos consuelan ante los costos implicados. Las marcas del hombre en la Luna desviaron la atención sobre hechos como el atentado a Robert Kennedy, el asesinato del activista Martin Luther King y la guerra de Vietnam.

El poder de la ciencia es inmenso, la necesidad de resarcimiento y el aprovechamiento político también. “Misión control” permite pensar en un homenaje distinto. En definitiva no hay magia ni héroes en esta historia sino el trabajo de hombres que entregaron su vida y su tiempo por algo más que un puñado de estrellas.

*Por Eleana Fredez, texto elaborado en el marco del Taller de Comunicación de la Ciencia de la Licenciatura en Comunicación Social.

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