24/7: un sistema que despierta algo más que entusiasmo

Un equipo compuesto por investigadores, graduados y estudiantes de la UNQ fue finalista en el Concurso “Planes de Negocio de Base Tecnológica IB50K”, organizado por el Instituto Balseiro, con el apoyo de la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y de la Universidad Nacional de Cuyo. Asociados con colegas de la UCA, la UBA y la Universidad Torcuato Di Tella, desarrollaron “24/7”: un sistema de manejo de riesgos y alertas de fatiga. Así, obtuvieron el premio en la categoría “mejor proyecto que responda a una demanda de la sociedad” y obtuvieron US$3000 (aportados por el Conicet) para comenzar a cranear la posibilidad de que sus ideas, efectivamente, puedan transformar la realidad de las personas. Así, de manera rotunda, porque descansar bien es vivir mejor.

Entonces, ¿en qué consiste 24/7? Es un emprendimiento de base tecnológica cuyo objetivo es la detección temprana de la fatiga en poblaciones de riesgo, esto es, trabajadores de turnos rotativos, nocturnos, o bien, aquellos que usualmente realizan jornadas extendidas. “Nuestro objetivo es ayudar a individuos que presentan falta de sueño, que no cuentan con las oportunidades necesarias para poder descansar bien y, en algunos casos, podrían detentar trastornos que los conducen a desarrollar una fatiga. Como resultado, la tensión aumenta, mientras que la capacidad de estar en alerta y responder a los estímulos se ve atenuada”, describe Malena Mul Fedele, graduada de la UNQ y partícipe del proyecto. “Desde hace muchos años queremos conocer cómo funcionan el reloj y los ritmos biológicos. Por eso, es un orgullo poder compartir algunos de estos resultados con la sociedad, salir un poco del laboratorio y mirar el mundo en el que estamos insertos. Es una gran oportunidad para una investigación traslacional. Después de tanta investigación tenemos la posibilidad de ofrecer servicios y consultorías”, apunta Diego Golombek, director del Laboratorio de Cronobiología y referente argentino en estudios cronobiológicos, desde una perspectiva que siempre enfatiza los diálogos entre ciencia y sociedad.

La realidad conspira contra los ritmos biológicos de los trabajadores, de modo que el imperativo de la productividad (hacer más en una menor cantidad de tiempo y a un menor costo) puede culminar por afectar su salud. El incremento de la somnolencia implica un factor de riesgo para la emergencia de accidentes laborales. Frente a ello, un sistema capaz de brindar mejores chances de sueño a partir de la sistematización de los turnos puede resultar central al momento de mejorar la calidad de sus vidas. “La desincronización de los ritmos biológicos puede traer efectos nocivos en la salud humana. Sin ir más lejos, enfermedades crónicas y multifactoriales como el cáncer, la diabetes, obesidad y aumento del ritmo cardíaco”, explica Mul Fedele.

El grupo emprendedor está compuesto, en su mayoría, por becarios e investigadores formados del Laboratorio de Cronobiología (UNQ) y del Laboratorio de Cronofisiología (UCA). Es de carácter multidisciplinario ya que está formado por psicólogos, médicos, biólogos, biotecnólogos y expertos en finanzas. La ecuación es sencilla: un problema complejo, como el sueño y el descanso, requiere de un abordaje complejo. En efecto, nada mejor que la hibridación disciplinar para reunir enfoques construidos desde distintos pares de ojos observando en múltiples direcciones.

¿Cuáles son los próximos pasos? El objetivo es continuar en la búsqueda de financiamiento para poder desarrollar un prototipo y validarlo en las poblaciones de estudio. “Necesitamos visibilizar esta problemática en la agenda actual, que se conozcan cuáles son los riesgos de la falta de sueño y lo fundamental que es contar con una buena sincronización de los ritmos biológicos. Me gustaría que la sociedad lo tomase como un hábito saludable más”, relata Mul Fedele. Y, a su turno, reflexiona Golombek: “Es muy lindo ver a las nuevas generaciones cómo se desenvuelven y cómo cuentan los proyectos en los que están involucradas y defienden desde el conocimiento. El mundo de los emprendimientos nos era ajeno. Desde aquí, el rol de la Secretaría de Vinculación de la UNQ fue fundamental”. La idea, de cara al futuro, es“crear una empresa de base tecnológica que, a partir de un sólido basamento científico, pueda brindar asesoría y capacitaciones a los trabajadores en su vigilia y su sueño. Precisamente, es algo soñado ir desde el laboratorio a la sociedad, porque nos debemos a la ciudadanía”, concluye.

:: Es la novena edición del concurso y en total se entregaron US$60.000 en premios para convertir a científicos en emprendedores. El propósito, según las bases enunciadas desde la propia organización, es apoyar a los jóvenes a “crear y hacer crecer sus propias empresas en base a sus capacidades y a los conocimientos que han recibido desde la universidad contribuyendo a que el conocimiento científico-tecnológico se transforme en un bien social y económico para nuestra comunidad”. El equipo de la UNQ se completa con Santiago Plano, graduado de la Licenciatura en Biotecnología, y Giannina Bellone, estudiante del Doctorado en Ciencia y Tecnología.

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