Aulas digitales: un proyecto donde lo virtual se vuelve real

“Plataforma de Servicios para Educación Digital” es la segunda de las propuestas que recibió el subsidio de “Promoción de la Investigación en Temas Estratégicos Institucionales” (PITEI) y que tendrá el desafío de transformar –como el resto de los proyectos– algún aspecto de la realidad del territorio doméstico. Será multipropósito y estará lista para funcionar de manera autónoma o embebida en otras plataformas. Además, desde un enfoque transdisciplinario, contemplará el desarrollo de simuladores, aplicaciones y la creación de laboratorios virtuales en un abanico considerable de áreas como física, biología, matemáticas, química y bioquímica, automatización y robótica, programación, música, diseño y realidad aumentada, entre otras.

“Basada en un diseño WEB, estará montada sobre múltiples herramientas que, desde la educación virtual, permiten realizar un intercambio de conocimientos con los estudiantes. Se prefiguran relaciones cada vez más cercanas y empáticas sin la necesidad de la presencialidad”, señala Esteban Calcagno, referente a cargo del proyecto y director de la Licenciatura en Música y Tecnología. En esta línea, continúa: “lo interesante es que las aulas virtuales destacarán por su singularidad. De hecho, configurar un aula para que funcione como un laboratorio de física no es nada usual. En el área de música, por ejemplo, no existen plataformas para intercambiar ideas de manera adecuada. Los conciertos colaborativos a través de internet que coordina Diego Romero Mascaró van en esta línea y deseamos profundizar en el conocimiento de este tipo de experiencias”, describe.

Durante el último tiempo, el diseño de sistemas digitales enfocados en transformar la educación han generado múltiples y originales soluciones a las necesidades de aquellos grupos sociales que no conseguían acceder al sistema formal por los canales tradicionales. En este sentido, diferentes equipos de la Universidad Nacional de Quilmes (UNQ) –que ya cuenta con una amplia tradición al respecto a través de su modalidad virtual– se arremangan y ponen manos a la obra con el objetivo de generar nuevas estructuras y herramientas tecnológicas para que las próximas generaciones de estudiantes se formen en un escenario más acorde a las transformaciones y dinámicas contemporáneas. “La UVQ es pionera. Nosotros nos subimos a la ola digital casi por necesidad, porque los insumos que empleábamos tenían esas características. No nos podíamos dar el lujo de prescindir de estas tecnologías. Queremos hacer algo para que otros puedan utilizarlas y saquen provecho”, narra.

El desafío, en este contexto, será sortear el gran obstáculo que presenta cualquier tipo de comunicación virtual: la falta de copresencia; en definitiva, el hecho de compartir un tiempo y un espacio como requisito pedagógico indispensable. Al respecto, Calcagno plantea:“crearemos herramientas que contribuyan a reducir las pérdidas que se producen en los intercambios mediados. Sabemos que los procesos de enseñanza implican un alto contenido emotivo y que ya existen aplicaciones que, aunque no reemplazan al contacto humano, permiten la interacción cara a cara”.

Por otro lado, la principal ventaja de la plataforma de servicios para educación digital estará, según se confía, en la democratización de las condiciones de acceso y participación. Para aquellas personas que, por cuestiones geográficas, no pueden acceder a cursos que se desarrollan en la otra punta del país, a través del entorno virtual el problema se diluye y las redes emergen como solución. “Pienso en alguien que vive en Jujuy o en Tierra del Fuego, que tiene muchísimas ganas de aprender y puede satisfacer su necesidad a partir de un campus virtual bien preparado y listo para ser utilizado. En Misiones, por caso, no hay Licenciatura en Música y conozco a un grupo de 40 estudiantes que se muere por asistir a clases de composición”, comenta.

En este escenario, ¿cuáles serán los próximos pasos del equipo que dirige Calcagno? “De inmediato, haremos un relevo teórico y de campo de lo que existe hasta el momento, aunque estamos convencidos de que podemos dar nuestro plus. Como todos los experimentos, este también asumirá una lógica de prueba y error, ya que es la única manera de encontrar algo nuevo y útil. Tenemos que pensar por fuera de la caja, ser innovadores, reflexionar como nadie lo hizo antes”, concluye.

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